IMPACTO ECOLOGICO DE LA ESCALADA EN EL MEDIO NATURAL (I DE II)

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ale-entre-flores-chacabucoCasi todas las actividades de la especie humana conllevan un impacto medioambiental. Es más, desde el punto de vista de la biología evolutiva, hace mucho tiempo que el hombre dejó de aportar a las redes ecológicas del mundo natural. Por alguna razón que nos trasciende, nuestro accionar se ha tornado excesivamente depredador, antropocéntrico y poco consciente con la salud de los ecosistemas. Paradójicamente, este accionar se aplica muchas veces a nuestra búsqueda de lo natural;

cuando dejando atrás el zumbido mecánico de la urbe, nos adentramos en los dominios  aún libres de la presión humana. La escalada no deja de ser parte de esta incongruencia.  Sin quererlo, el proceso que nos lleva a las cadenas de una ruta, el cual libera todo tipo de sensaciones positivas, deja una huella no tan positiva en los componentes tanto bióticos como abióticos de las zonas de escalada.

Durante los últimos años la escalada deportiva ha visto un alza potencial en el número de personas interesadas en vincularse a dicha actividad. Un indicador importante de lo anterior, es el aumento observado de tiendas  técnicas que comercializan equipamiento para la especialida. Otra muestra del dinamismo que presenta la actividad es la  construcción  de  nuevos  muros  de escalada,  la  organización  de campeonatos, además de la apertura de nuevos medios de comunicación dedicados a la difusión e información de esta actividad.

La implementación de espacios específicos para su desarrollo ha tenido una buena acogida por parte de la comunidad y estos espacios han ido convirtiéndose en importantes polos de desarrollo para el deporte. Debido a la naturaleza de estos espacios, cada uno aporta de manera diferenciada a la formación de deportistas en general y específicamente de escaladores.

“Esta notoria expansión, está sostenida entre otros aspectos por una necesidad de compensación del estilo de vida urbana que conlleva en el individuo un gran e intenso deseo de aproximación e interacción con el medio natural, huyendo de las rutinas diarias, del estrés de las grande urbes, anhelando volver a respirar aire puro y reencontrarse consigo mismo o por el contrario la búsqueda de sensaciones fuertes, el probar los limites personales, el recorrer espacios insólitos o ser capaz de afrontar cualquier riesgo que la naturaleza les presente. Estas son algunas de las causas que han motivado, ese boom de las actividades físico- deportivas en la naturaleza”.(Granero y Baena)

Todo lo anteriormente mencionado nos lleva a pensar que el hecho de que el crecimiento del número de escaladores este aumentando también, implicara la apertura de nuevas zonas de escalada puesto que el número de equipadores también va creciendo.

Estamos consientes que las posibilidades de apertura de nuevas zonas de escalada son prácticamente infinitas. Es un hecho que la aparición de nuevas zonas de escalada se ha vuelto un tema para la comunidad escaladora.

Un estudio sobre los efectos de la recreación en la naturaleza sobre la vida silvestre demuestra que los

impactos de la gente en la diversidad de hábitat son bastante amplios (Boyle y Samsom 1985). Por ejemplo, los escaladores pueden generar disturbios o desplazamientos sobre aves rapaces nidificantes y otras especies que ocupan acantilados como parte de su hábitat (Boyle y Samson 1985). En Chile, entre las rapaces más comunes en nuestras zonas de escalada encontramos cóndores, tucúqueres, lechuzas, águilas, aguiluchos y halcones peregrinos. Muchas otras son las aves menores que comparten acantilados y zonas adyacentes con rapaces. Además, en mamíferos podemos avistar murciélagos, vizcachas y otros roedores pequeños. La lista se sigue extendiendo con lagartijas y variadas especies de insectos. Sería dudoso decir que la escalada no afecta de alguna u otra manera a esta diversidad de especies de las zonas equipadas. Un estudio de Camp y Knight (1998) que se enfocó en los efectos de la escalada en las comunidades de aves en una zona en California, USA, demuestra que la escalada impacta negativamente la abundancia y el comportamiento de las aves residentes.  En este estudio, las aves usaban los acantilados y lugares adyacentes para alimentarse, nidificar y protegerse de sus depredadores, lo que en conjunto se vio más afectado en lugares dónde la escalada era más intensa (Camp y Knight 1998a). Aunque suena crudo, tan solo nuestra presencia en las zonas de escalada altera el comportamiento, la distribución espacial y el uso de hábitat  de la fauna indígena.

Mientras que la fauna se ve impactada de forma indirecta, es decir, se ven afectados sus hábitats y comportamiento; la flora de las zonas de escalada es directamente alterada. Al equipar y “limpiar” una ruta, muchas veces las especies que crecen en las caras de las paredes son literalmente mutiladas. Estas especies, que incluyen una variedad de lichenes, gramíneas, hierbas, arbustos, cactáceas y árboles, tienen muy pocas posibilidades de recuperación debido a la posterior y constante erosión generada por los escaladores. Un ejemplo de esta situación es reportado por McMillan y Larson (2002) quienes estudiaron los efectos de la escalada en una zona de escalada en Ontario, Canadá. Entre otros hallazgos, en este estudio se encontró que la diversidad, el porcentaje de cobertura, la riqueza de especies y la diversidad de las especies de plantas es menor en paredes con mayor intensidad de escalada. Los resultados de esta investigación sugieren que la escalada tiene efectos negativos significativos sobre la comunidad vegetal de las paredes escaladas. Además, en la base de las paredes y en zonas adyacentes, la flora se ve afectada de la misma manera. Los trabajos de Camp y Knight (1998) y Müller et al. (2004), por ejemplo, demuestran que también en la base de las paredes la riqueza y densidad de especies vegetales es menor en zonas más escaladas. Todos los autores anteriormente mencionados sugieren la urgente implementación de planes de conservación y manejo de la flora en las zonas de escalada.

 

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