El oficio de entrenar y el oficio de escalar – entre el rigor y lo sublime

0
3749
EL OFICIO DE ENTRENAR Y EL OFICIO DE ESCALAR.
Entre el rigor y lo sublime.
El Oficio de Entrenar. O el pulso del entrenamiento.
para ver capitulo 1 
Así como un albañil con oficio, realiza un mortero a pulso de mano, sin instrumentos; o un cocinero tiene la medida en los dedos, solo el tiempo de entrenamiento da la medida de los diferentes componentes.
El oficio: definir y decidir cómo planificar, qué y cuanto de cada cosa entrenar, y en qué momento, obvio, para que objetivos. 
Dentro de las cosas fundamentales para entrenar y escalar es la capacidad de observación,  tener apego a la intuición y conciencia para desarrollarla y así descubrir cuál es el eje y lo irreductible de algo, lo indejable, eso que si le sacas, una cosa deja de serlo y se transforma en otra.
En el entrenamiento esto sirve para plantearse de forma critica a cómo prepararse para escalar, a inventarse una forma de entrenar, a pensar -por ejemplo- si sirve darse unos cuantos (y pocos) saltos a presas gigantes que nunca vemos en la roca, o será mejor hacer otra cosa?
Y esa otra cosa. ¿Cuál es?
Eso es lo que podríamos llamar el pulso del entrenamiento, que solo aparece con el tiempo y la reflexión sobre lo que se hace, porque requiere un grado de autoconocimiento.  Es lo que se tiene como propio, lo que se lleva encima y  permite distinguir lo principal de lo accesorio, e identificar cual es el eje del entrenamiento, a ver y evaluar a que está enfocado, en qué aspecto detenerse si estas cansado, o que hacer si tienes poco tiempo y estás obligado a modificar tu rutina en caso que cuentes solo con 45 minutos para una sesión, o a identificar el instante en que si sigues, te vas a lesionar.
Pero principalmente permite responder para que quieres entrenar. Cuál es la motivación y cuál es el objetivo.
Para esto, eso sí, es necesario detenerse en un momento anterior al quehacer mismo; y el aparente tedio o rigor del entrenamiento, puede tener un sentido mayor cuando llega el momento de la verdad. Escalar.
Y se está siempre en esta tensión.
Con respecto a los objetivos y motivaciones, son absolutamente personales. Puede ser escalar en roca, en todas sus formas, practicar en resina por diversión o para competir, recrearse realizando una actividad física sin presión y solo disfrutar, etc. (ojo, que para algunos la presión y el competir es el disfrute, además no hay una única manera de competir, ni un único escenario).
Así como también puede ser escalar y encadenar como sea sin importar la forma; o hacerlo de cierto modo, tal que tenga un determinado valor deportivo según la disciplina especifica.
El oficio de escalar.
La escalada es donde aparece -donde puede aparecer- la verdadera esencia del deporte.
Del deporte como lo que hace enfrentarse a los limites personales.
La escalada puede ser algo sublime, pero también puede transformarse en algo banal, y no depende exclusivamente del grado, ni de la modalidad. El asunto es el cómo.
Un destacado poeta, decía que para los griegos el arte estaba donde se manifestaba la Musa. Los modernos dirían que es donde se tocan determinadas cuerdas de emoción, que de otra forma no se alcanzan.
A veces,- solo a veces- también en el deporte aparecen elementos que nos sitúan  mas allá de lo cotidiano. Según el gran Ayrton Senna, todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón. Es la diferencia entre Inglaterra que gano un mundial con un “gol” que pego 50 centímetros fuera del arco, y Uruguay que le gano la final a Brasil en el Maracaná. Es la diferencia entre la mera estadística, y lo que constituye la esencia del deporte. Cada uno puede decidir qué hacer, o simplemente realizarlo sin detenerse a reflexionar sobre lo que se hace. No tiene nada de malo uno u otro, pero sí, distinto valor deportivo.
Es en este punto donde interviene la integridad deportiva (no personal), y es donde aparecen aspectos que tiene que ver con la influencia de lo mediático en los deportes, con lo imitativo y las modas, el estatus, el lograr algo como un fin en sí mismo, sin importar los medios.
Los desafíos están al alcance de la mano, sea en la disciplina que sea, ya que la escalada es muy amplia, abarcando desde el boulder o la deportiva, hasta las vías de varios largos, la escalada tradicional, en hielo, en montaña, big-wall etc.
En el deporte se pueden tener momentos de profunda verdad; y ser dueños de un patrimonio – no material – de algo que nos pertenece en total propiedad, sin ningún atisbo de duda.
Así, todo quehacer deportivo aparece con la posibilidad de convertirse en algo trascendente o en algo vulgar, y lo que diferencia lo uno de lo otro es el cómo.
Sobre el cómo.
Antes que se escalara en libre, se subía de cualquier forma, lo importante era solo llegar arriba.
Pero entonces, alguien se detuvo, y vio lo que otros no vieron o no pensaron. Luego de eso, dio el primer paso; y a las rutas que lograba encadenar les comenzó a pintar un punto rojo…

Carlos Frasser 

Continuara….
COMPARTIR

DEJA UNA RESPUESTA