El escalador entrenado – Sobre encadenar según punto de vista

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Otro punto de vista sobre la Escalada Libre

Sin ser exhaustivos en cuanto a los orígenes del concepto, en el libro “Una vida en la vertical”, dedicado a Wolfgang Güllich; aparecen los primeros atisbos de la escalada libre, hasta que se establece como concepto que marca el desarrollo de la escalada deportiva. 
Anteriormente se escalaba de cualquier forma, pero Kurt Albert, cuando conseguía escalar una ruta en libre, pintaba bajo ella un punto rojo, de ahí el nombre.
Existen dos grandes formas de escalar, una es en libre, y la otra es en artificial.

En el sentido de la realización de los movimientos son cosas opuestas.

Escalar en libre es hacerlo solo con ayuda de lo que el cuerpo permite, sin hacer uso de ningún elemento externo, y aprovechando las condiciones que una determinada ruta nos ofrece, para progresar y descansar. En este caso los elementos de seguridad se activan solo en caso de caída, pero no sirven ni para progresar ni para descansar.
La escalada en artificial permite valerse de estos elementos extra corporales, y posee un desarrollo propio, teniendo un ámbito de acción principalmente en las grandes paredes. Así, aparecen una serie de artilugios técnicos como estribos, ascendedores, ganchos, etc.
La escalada deportiva se ha venido desarrollando esencialmente como escalada libre. De hecho, la premisa máxima de la escalada deportiva sería encadenar los movimientos de una ruta, en libre. Eso es lo que marca el deporte en la actualidad, así como lo que importa en los 100 mts planos es el mínimo tiempo.
En cuanto a la seguridad, a diferencia de la escalada tradicional, donde el escalador define y evalúa el tipo y la cantidad/calidad  de las protecciones, en la deportiva esto es algo regalado, en el total sentido de la palabra. Una ruta aparece como una donación de uno o muchos a la comunidad. Asumiendo que la ruta está bien equipada, el único desafío que queda es escalarla en libre. No hay otro. Y en ese sentido el “top” aparece como una redundancia de la escalada artificial. Se introduce de forma postiza el elemento artificial de tener la cuerda por arriba, lo que garantiza varias cosas; pero la más importante es que necesariamente vas a llegar al final de la ruta. No existe incertidumbre deportiva.
Sobre la abstracción como resta.
Así como el entrenamiento y la escalada en resina es una abstracción de la escalada, -no es escalar- , el “top” también podria no serlo, ya que se le quitan elementos esenciales que la constituyen, y que sin esos elementos una cosa simplemente deja de serlo.
Pero no toda resta de elementos es negativa, y es ahí donde interviene (como en la mayoría de los deportes y disciplinas) el concepto de vanguardia.
Ueli Steck también resta elementos en su práctica deportiva, pero de una forma que la enriquece, el prescinde del arnés y la cuerda, y su máxima continua siendo la escalada libre. En este caso vendría siendo un tributo al concepto “menos es mas “, donde su búsqueda es quedarse con lo esencial.
Otro punto importante es si uno está interesado en contabilizar de alguna forma el rendimiento deportivo, cuando se escala en top aparece la interrogante del numero de intentos para encadenar una vía. Si necesito siete intentos para encadenar una vía de “x” grado, y sobre esta base quiero mejorar (en este caso la mejora seria otra vía de similar grado al sexto intento; y así hasta llegar a vista) al escalar al menos una vez en top ¿cómo contabilizo eso?, vale como un pegue, o cuatro o cinco?, ya que está garantizado de antemano que voy a llegar arriba, en este caso aparece como un elemento distorsionador de cualquier posible diagnóstico y posterior evaluación. Si nunca se escala en top, se están utilizando siempre las mismas reglas del juego. Por otro lado, al no escalar con la seguridad de la cuerda desde arriba (no seguridad física sino que deportiva) posiblemente algunas rutas ni siquiera sería capaz de completarlas, lo que equivale asumir que no puedo ejecutar sus movimientos en libre, por lo tanto queda en evidencia el real nivel de escalada en un determinado momento.
Ahí es donde aparece el verdadero juego mental de la escalada deportiva (que ya no es la seguridad), ya que si intento una ruta donde su crux me repele repetidas veces, se necesita la fortaleza y el temple deportivo para entrenar mas y volver, o dejar la ruta y no escalarla más por desmotivación, o sucumbir a la tentación fácil de probar los movimientos con la ayuda artificial de un vector de fuerza tirando desde arriba y mágicamente, sin que intervenga mi capacidad física o mental, resolver la secuencia de una ruta. 
O sea, la intento escalar en libre, pero solo después de haberla trabajado en artificial. ¿?
Está claro que este análisis vale solo para quienes se toman la escalada como deporte, esto quiere decir, que tienen  interés en el rendimiento, más allá del grado. Para alguien que se toma la escalada como un pasatiempo, y para quienes se inician y se desenvuelven en dificultades más bien moderadas; evidentemente todas las formas de práctica van a enriquecer su repertorio motriz y gestual, y ayudar a sus capacidades de fuerza, resistencia, estrategia, diversión, motivación etc. Pero si entrenas en la semana y quieres encadenar rutas cada vez más duras el fin de semana, o aun más, si escalas durante la semana  con ambición deportiva/grado  haz eso, simplemente, escala de “abajo pa´ arriba” sin transformar la escalada en una mera repetición de movimientos pre-trabajados.
Las reglas del juego.
Lo que define un deporte son sus reglas. En la escalada las reglas no están escritas, y cada uno las define como quiere, si es que piensa en eso y si le importa. Pero si se va a hacer; una cosa fundamental es que aparezcan con un sentido deportivo. No se trata de un fundamentalismo ni de un capricho, sino que simplemente de algo que enriquece la práctica de la actividad; rescatando un aspecto esencial de la misma. En el caso de la deportiva no es otra cosa que realizar los movimientos de una ruta en libre.
Hay cosas que vulneran este punto y otras que no.
Por ejemplo, sacar una cinta y pasarla por la chapa y luego agarrarla por que no se tiene fuerza para pasar la cuerda, no vulnera la escalada libre. Evidentemente se puede mejorar al no hacerlo. Pero si llegaste a un determinado lugar hasta estar en la posición de tomar la cinta, por lo menos quiere decir que llegaste escalando. Solo con la ayuda de tu propia capacidad, al menos entre chapa y chapa.
En el Himalayismo también aparecen deportistas que llevan las reglas de la ética más allá, y empujan los límites del deporte. Como por ejemplo el uso o renuncia del oxigeno artificial. Muchos llegan a la cumbre del Everest, pero la mayoría lo hace por la ruta normal y con la ayuda del oxigeno suplementario. Hay quienes juegan otro juego, y enfrentan el desafío solo con su propia capacidad.
Son siempre los que están a la vanguardia de las actividades. Una cosa hace evolucionar el deporte, la otra lo convierte en una actividad corriente.
En la escalada deportiva una cosa hace evolucionar el deporte, y con la otra se evoluciona en el grado, pero no es lo mismo.
Por último, y posiblemente lo mas importante en relación al autoconocimiento; es que al escalar siempre punteando, uno tiene la certeza de que en cualquier lugar voy a subirme a una vía y ser capaz de llegar arriba. Sin la necesidad de equiparla desde al lado, o de buscar otro artilugio artificial, sin más ayuda que la propia capacidad.

 

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