Poliamida, el alma de la cuerda que te mantiene vivo

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_dsc2392En este artículo hablaremos un poco del alma de la cuerda, ese componente que nunca vez, pero que te mantiene colgado cuando escalas. El alma de la cuerda que pareciera indestructible.

Las poliamidas se pueden encontrar en la naturaleza, como la lana o la seda, y también ser sintéticas, como el nylon o el Kevlar.

Las primeras poliamidas fueron sintetizadas por la empresa química DuPont Corporation, por el equipo dirigido por el químico Wallace Hume Carothers, que comenzó a trabajar en la firma en 1928.

El alma de la cuerda de escalada está formada por un conjunto de filamentos de poliamida (Nylon) que han tenido un tratamiento especial para que sean más elásticos y puedan absorber mejor la fuerza de choque. Con esto no solo evita la ruptura de esta, además amortigua la caída.

El alma de la cuerda representa el 65 al 70% del peso de la cuerda, pero su representación en lo que se refiere a la resistencia de la cuerda es mucho mayor. La funda también está hecha de poliamida, pero su manufacturación y  función es de protección del alma. Por su entramado, la resistencia es menor a la rotura longitudinal, pero aguanta mucho a las fuerzas tangenciales.

Las fibras de poliamida se organizan en trenzas que cada una por si aguanta 240 kilos. A la vez cada trenza tiene un filamento que por sí solo aguanta 80 kilos. En general cada cuerda cuenta con más de 10 trenzas, por ende, la cuerda en si aguanta siempre más de 2000 kilos. Hay que tomar en cuenta que los fabricantes hacen pruebas de rotura SIN nudos.  El solo hecho de hacer un nudo implica una disminución del peso de fractura en el mismo nudo, y si este está mal hecho, la rotura es menor aún.

Al fabricarse las fibras de poliamida, estos tienen un proceso distinto al nylon de cuerda de ferretería. Uno de estos procesos es después de hilarse, es someterlas a calor controlado con lo cual la fibra se vuelve más elástica, manteniendo la calidad de fuera ante la tensión y genera que estas fibras puedan absorber mejor las fuerzas de caída en función de la elongación de estas.

Las fibras de la funda también son de poliamida, pero no tiene el mismo proceso de las fibras del alma. Es cosa de abrir una cuerda y te podrás dar cuenta que las fibras del alma son más suaves y esponjosas.

Un aspecto muy importante es que la poliamida es muy sensible al calor, y sobre los 230 grados alcanzan su punto de fusión. Es decir, se vuelve “liquido” y se cortan. Por lo mismo te puedes dar cuenta lo fácil que es quemar una cuerda con un cerillo, y que a los pocos segundos inclusive puedes moldear parte de la cuerda quemada, como muchos lo hacen al cortar cabos en mal estado y posterior quemado de esto para que no se deshilache. Esto pareciera no ser tan grave, pero en descenso largos y muy rápidos (como un rapel de 50 mts casi a caída libre) el sistema de asegurar (ocho, grigri, atc) puede alcanzar temperaturas cercanas a la de fusión y fácilmente deteriorar la cuerda, en especial en la detención, cuando el sistema de asegurar se mantiene un tiempo en contacto con la cuerda. Por ende, evita rapeles largos y rápidos, y/o saca la cuerda del dispositivo lo más rápido posible.

La poliamida es muy sensible al sol, a exposiciones directas y prolongadas. Si bien en cintas exprés esto no es tan dramático, en cuerdas el proceso es distinto y puede disminuir de manera importante la fuerza de ruptura. Una manera de saber este desgaste es pasar la uña sobre la funda, y si esta se ve seca, desquebrajada o suelta un polvo fino, lo ideal es dejar de usar esa cuerda de inmediato y darla de baja.

La cuerda tiene un tiempo de almacenaje de 10 años desde su fabricación. De no ser usada en dicho tiempo, esta debería darse de baja.

 

 

 

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