Entrenar o no entrenar (II/III)

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1Hay quienes comenzando desean entrenar, cosa que encuentro que puede ser una gran desmotivación.
Como ya mencione un entrenamiento puede ser una situación bastante monótona y a veces muy estresante, pero con metas muy bien definidas, es justificable y lograr las metas propuestas ve retrospectivamente que se ha seguido el camino correcto.

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Las metas de un principiante pueden ser muy manipulables por el marketing, o por el medio en que comienza. La publicidad lleva a pensar que el modelo a seguir es el escalador encadenando un noveno grado, o el europeo que después de meses de escalada se encuentra entre los mejores en las competencias de mundiales.

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Pero no olvidamos de que la escalada es un deporte igual que cualquier otro, independiente de todos los adjetivos y sensaciones espirituales que pueden darle quienes practican este deporte. He escuchado de buenos tiradores con arco que sienten una sensación pseudoreligiosa cuando sus flechas caen en el blanco, cosa nada diferente a encadenar una buena ruta.

Es por esto que la escalada debe verse primero como un deporte mas entre muchos, independiente que se pueda ver como un estilo de vida. Por esto, quien comienza debe convencerse que ha comenzado un deporte diferente, y que primero debe definir sus propias expectativas sobre esta actividad. Un error inicial es que sólo lo pasaras bien si escalas fuerte o grados de mayor dificultad. Pero no olvidemos que muchos
inicialmente buscaron en la escalada esa sensación de altura y aventura.

Pues la sensación de altura y aventura se puede sentir en cualquier grado, y no es necesario entrenar para eso. Como todo actividad deportiva en la medida que lo practiques y sin un entrenamiento de por medio, seguro mejoras, y lo mejor de todo lo disfrutaras cada vez que te subas a escalar.

He conocido muchos escaladores de años, que no superan el 6b, pero que por años van con una sonrisa a escalar a muro como a roca. Son escaladores que no han olvidado su búsqueda inicial, disfrutan en cada metro de altura, que al momento de entrenar no ha obtenido mayor progresión de su búsqueda y concepto de diversión en la escalada. Este tipo de escaladores creo que son envidiables pues son lo que duran años escalando, son los mismos que conocí hace 10 años, y que no conocen en la escalada ese sabor amargo del yoyo de la capacidad física. No existe la debilidad física, solo existe la fortaleza espiritual de disfrutar cada fin de semana un deporte que los ha llevado a realizar una actividad física que los apasiona semana a semana, y que no requiere mas que tiempo suficiente para ir a escalar de vez en cuando, nada mas. Es obvio que muchos de estos escaladores igual mejoran su grado, y ven en esto que entrenar no es necesario.
Nada es blanco ni negro, y así hay escaladores de fin de semana, que en algún momento buscan entrenar, pero sus motivaciones no siempre son sinónimo de mejorar el grado, por ende mi consejo personal es que los que comienzan deben primero escalar y después de dominar cierto grado o tiempo inicial, busquen en sus propios intereses que les falta para sentirse mejor escalando que no es lo mismo que “escalando mejor”. Esto no necesariamente ira en mejorar el grado.

Existe en gimnasios de escalada clases que buscan enseñar y no entrenar. Esta es para mi la mejor metódica que puede haber para quien comienza o permanece escalando en grados inferiores. La escalada primero se aprende y después se entrena. De que servirá que entrenes hacer una dominada en un brazo si no entiendes el concepto de puerta y como evitarlo. No para todos la escalada es innata, por ende no solo debes saber si es tu deporte elegido, también debes elegirlo practicándolo correctamente. El entrenamiento planificado como tal incluso puede ser un obstáculo en estas etapas, pues lo que mas necesitas en un proceso de aprendizaje es la flexibilidad tanto de tu mente como del método que te enseña. Hace años conocí a un niño que la gran mayoría pensábamos que no lograría grandes metas en la escalada, pues al comenzar se le veía bastante torpe y sin ninguna fuerza muscular innata, ni de manos ni de brazos. Dicho niño gozaba escalando y conociendo su falencias, solo se dedico a escalar sin ningún tipo de entrenamiento, pero poniendo mucha énfasis en su técnica. Dicho niño jamás había practicado ningún deporte y entro al mundo de la escalada pues le apasionaba. Como era el niño sin futuro, nadie le dio mucha importancia ni intento convencerlo de que hiciera serie de pesas, ni de tabla, ni ningún entrenamiento especifico, pero por ser su motivación algo especial muchos lo invitaban a escalar o ayudaban en sus gestos técnicos como única esperanza de mejorar. Pues los años pasaron y el desarrollo fue paulatino, que era exactamente lo que este niño sin expectativas necesitaba. Su técnica se perfecciono, su fuerza mejoro solo escalando y a los 4 años de haber comenzado encadenaba su primer 7a y 4 años mas tarde su primer 8c. El no necesito entrenar para llegar a su meta, solo escalar y tener la paciencia de ver mejorar sus logros los cuales hasta el día de hoy los sigue cosechando. La otra arista de este cuento es que los niños de su misma generación, que se decía que tenían habilidades fueron entrenados desde niños, lo cual logro que la mayoría de ellos se aburrieran de la escalada y vieran en esta otra tarea más del colegio.

Continuara…..
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