Reflexiones y consejos de un instructor de Escalada

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DSC_6931Es evidente que el crecimiento en la mayoría de los deportes al aire libre ha ido en alza durante los últimos años y, por supuesto, la escalada no ha sido la excepción, de hecho, durante los últimos años ha sufrido una aceleración exponencial. Esto se debe a factores como el acceso a mayor información, disponibilidad de gimnasios, incremento en la oferta de equipos y tiendas, moda, etc. Debido a la incipiente cantidad de gente escalando, hoy en día la mayoría de los muros de escalada están colapsados por las tardes, y para qué decir de sectores de roca como el Arrayán, Chacabuco o Las Chilcas durante los fines de semana.

Como se puede apreciar en medios y redes sociales, el incipiente interés por la escalada deportiva es una tendencia que no sólo se da en Chile y que repercute en consecuencias positivas, pero también negativas tanto para el medio en el que se desarrolla la actividad como en el propio escalador. Ejemplos de estas consecuencias negativas son: el impacto ambiental, visual e incluso acústico si se habla de música o gritos en sectores donde debiera haber tranquilidad.

Dentro de los puntos negativos uno muy delicado y que afecta directamente a la “vida y experiencia del escalador” es el referente al tipo de instrucción deportiva, sobre todo en la etapa de formación en el área del manejo de las técnicas de seguridad. Es en este punto donde quiero exponerles a quienes se inician en la escalada algunos consejos importantes respecto a la “forma” de cómo iniciarse e instruirse.IMG_3365

Lamentablemente, en nuestro país no existen normativas que fomenten y regulen las actividades deportivas en la montaña (siendo que somos un país montañoso), y para qué hablar de las falencias que existen en la educación-deportiva en los colegios.

Como consecuencia de lo anterior, sucede que generalmente la mayoría de las personas conocen la escalada ya adulto en un gimnasio privado o club donde reciben instrucciones de distintas escuelas y orígenes debido a que existe una gran cantidad de gente enseñando a escalar: guías, profesores, instructores, entrenadores, etc. Esta variedad de opciones para escoger con quién aprender parece buena a simple vista, pero genera la existencia de diferencias que hacen dudar de la calidad de algunos cursos.

Debido a la mencionada carencia de una norma-estándar única obligatoria para determinar quién, cómo y qué se debe enseñar, hoy en día se puede apreciar que está muy extendida en nuestra cultura la instrucción informal o autodidacta por lo que es habitual ver cualquier fin de semana en los distintos sectores, situaciones como clases exprés de aseguramiento o el amigo que da instrucciones desde el suelo para desequipar una ruta a otro que está 20 metros más arriba. Esto último es bastante delicado, ya que por muy buenas intenciones que tenga nuestro “amigo” difícilmente puede cerciorarse de haberte capacitado en todas las habilidades y circunstancias (favorables y complejas) que necesitas dominar en la escalada, y como consecuencia quedarás con grandes vacíos.

Les quiero contar una de estas últimas situaciones que me ha tocado presenciar, y que “felizmente” no pasó de ser una anécdota (les digo de antemano que desde hace un tiempo he optado por no intervenir en estas situaciones por las frecuentes malas respuestas y malos ratos obtenidos por querer ayudar).

La situación fue la siguiente:
Llega una pareja a escalar al Arrayán, el hombre le da una instrucción rápida a la mujer de cómo funciona el ATC (aparato de aseguramiento). Luego de la indicación, el hombre se dispone a escalar mientras la chica le asegura, ella se ubica bastante alejada de la primera cinta (primer error), pero se notaba que había entendido cómo dar cuerda. Transcurridos unos buenos metros de escalada, la chica toma su celular y se pone a chatear (segundo error), a la vez que extiende su brazo derecho (cuerda de control) dejando las cuerdas en paralelo (tercer error) y dando cuerda solo con los dedos sin ningún gesto de empuñar la cuerda para asegurar (cuarto error). Mientras con su mano izquierda chateaba hábilmente, no levantó en ningún minuto la vista para ver en qué estaba su compañero (quinto error). Finalmente, el hombre llegó a las cadenas, se autoaseguró haciendo el respectivo anclaje y se dispuso a descolgarse. En este punto se hicieron evidentes los problemas. La chica no sabía cómo bajarlo ni cómo tomar la cuerda, mientras él, desde lo alto, intentaba darle instrucciones que ella poco y nada entendía. Transcurridos unos buenos minutos algo captó y logró bajar a su compañero, no sin ayuda de él ya que éste al bajar igual tomaba el lado de la cuerda de aseguramiento. Lo peor de todo fue el comentario final al llegar al suelo “¿viste que es fácil?” -Siii, ¡súper simple…! Evidenciando una absoluta inconsciencia de sus maniobras. Este fenómeno que padecen varios escaladores se llama en el ámbito de la psicología: El Efecto Dunning-Kruger (cuanto menos sabemos sobre algo, más sobrestimamos nuestros conocimientos).krueger

Situaciones como la anterior son cada día más frecuentes y basta con sentarse a observar a las diferentes cordadas y apuntar las cantidades de pequeños y grandes errores que se cometen. Cada vez son más conocidos episodios que han terminado en accidentes, y algunos graves, como consecuencia de la ignorancia en el dominio técnico tanto de los propios escaladores como también debido a la falta de recursos metodológicos y didácticos de instructores sin capacitación, terminado con personas que no han querido retomar la actividad o con lesiones que les durarán para toda la vida y que como conclusión se le achacan a la mala fortuna, siendo que la mayoría de los casos son situaciones que se podrían haber evitado. A manera de ejemplo se puede señalar que hasta el año 2013 no había habido ninguna muerte por escalada de “monolargo”. Antes sólo se habían registrado decesos en escalada tradicional (clásico). Desde ese entonces a la fecha va una estadística de casi un fallecido por año.

El consejo más importante:
Antes de todo es importante dejar en claro que la escalada es un deporte de riesgo lo que quiere decir que un error en una técnica mal aplicada te puede matar, así de simple. Jamás lo olvides. Para minimizar los riesgos debes manejar protocolos de seguridad e incorporarlos como hábitos sea cual sea la situación, esto te permitirá tener medidas principalmente de chequeo que te lleven a detectar errores, que difícilmente los puedes incorporar de manera efectiva capacitándote a la “buena” en el ámbito informal.

Dicho lo anterior, mi consejo principal es: “Instrúyete en un curso formal con instructores certificados”.
Es normal que al principio no estés muy decidido, por lo que es importante que te des un tiempo de “marcha blanca” para introducirte en la actividad. Asiste a algún taller supervisado por alguien calificado o a salidas guiadas de roca con algún instructor certificado, hasta que te pique el bichito y estés seguro de invertir en un curso y en el equipo para escalar.

Para algunos un curso de escalada les puede parecer caro, pero créanme que es una inversión que les va a servir para toda su vida de escalador. Sin ir más lejos, compárenlo con otros gastos recreativos: ¿cuánto vale ir a un concierto a ver tu grupo favorito?; ¿Cuánto gastas en una cena o un pub?; ¿Unas zapatillas de running o las propias de escalada? al final no es tanto ¿cierto? Por otro lado, investiguen, coticen comparen los cursos ¿cuántos días de clases tiene el curso? Sobre todo, en terreno, que es donde las papas queman, calidad del instructor, títulos, experiencia deportiva, años de experiencia haciendo cursos, manejo didáctico, contacten a alumnos que hayan tomado sus cursos, costo, seguros, etc. Evita llevarte sorpresas en donde un lindo día de escalada se transforme en una mala experiencia. Una vez un viejo instructor me dijo “para escalar hay que tener la misma actitud que cuando te dispones a manejar un vehículo, solo que acá es más seguro ya que no tienes otros coches que te puedan impactar” es decir todo depende de nuestra actitud. La gestión del riesgo es la clave.

El tener una sólida base de formación a través de una organización seria te permite manejar criterios y técnicas que son estandarizadas y a la vez poder discernir sobre maniobras más avanzadas, disminuyendo así los errores, sobre todo de seguridad. Actualmente la única manera de asegurarte que estás asistiendo a un buen curso es verificar que tu instructor posea alguna certificación internacional, llámese UIAA o UIAGM o bien una certificación nacional homologada como la de la Federación de Andinismo (FEACH). Ambos tipos de certificaciones constituyen métodos probados y validados por un sistema, el cual ha hecho que él profesional deba pasar por exigentes filtros para poder ejercer su labor, de otra forma no hay certeza de la calidad de lo que estás recibiendo.

Espero que este artículo te haya servido de orientación, para que comiences desde el principio a hacer las cosas bien y evitar los “Dunning-Kruger”. La invitación es a no confiarse y nunca subestimar los riesgos de la escalada.

Si estas interesado en tomar un curso en un ambiente profesional y con instructores certificados, revisa los cursos que Academia de Montaña La Cumbre tiene para ti.

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Practica montañismo y escalada desde 1996, destacando por múltiples ascensos y aperturas de nuevas rutas tales como Nevado Cayesh en la Cordillera Blanca (Perú), Agujas Standhardt y el Monte Fitz Roy en la Patagonia, “El Húsar de la Muerte” en la Torre Norte del Paine, y “Los Miserables” en Placa Verde, siendo esta la apertura de la ruta de escalada deportiva más larga a nivel nacional.

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