Riglos – Galeria fotografica y pequeña aventura

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_dsc2198Aún recuerdo cuando Leo Songer me hablo de Riglos hace más de 10 años atrás y lo increíble de su escalada. Era un lugar casi místico, pues no precisamente eran muchos los amigos y conocidos de escalada deportiva que habían estado ahí. Ese lugar que todo el mundo sabía pero que nadie había estado. Escalada en un conglomerado único con vías multilargos de cientos de metros, con extraplomos de más de 200 mts de agarre grande y manilla por doquier.  Pues el destino es algo incierto y estando en Margalef, sin ningún plan de ir, conocí un grupo de escaladores argentinos, y en unas horas ya estaba dicho… Riglos era nuestra próxima parada para el día siguiente.

No pasaron más de unas horas de viaje desde Margalef y ya estábamos en el pequeño pueblo de Riglos, al pie de las imponentes rocas (Mallos de Riglos). Era entrada la tarde, buscábamos donde dormir y con guía en mano planeamos cual eran las vías a escalar.

9 am de la mañana de un excelente día soleado e íbamos camino a escalar.

Las vías escogidas eran.

“Irene y la Paz” 210 mts 6b+ que sería escalada por Shantal, Lucia y Facundo. Vía vertical con algunas secciones de extraplomo.

“Popeye” 210 mts 7b+, cordada Ian y Julian, vía  de gran continuidad y canto romo, sobre un extraplomo en casi todo la vía.

“Fiesta del Biceps” 235 mts 6c+ (7a) que sería escalada por José y Gonzo (el único “shileno”). Seguirían detrás de nosotros dos escaladoras locales, Patricia y Marta, que nos harían apurar el paso, pues estas chicas sí que eran fuertes y no nos daban tregua a parar a descansar.

Fito se quedaría a pie de vía, cuidando las mochilas, bajo la sombra de unos pequeños arbustos lejos de posibles caídas de roca y con agua suficiente para pasar un buen rato. Una siesta larga le esperaba…vida de perros.

Sobre la Vía “Fiesta del Bíceps”. Esta vía es probablemente la mejor o una de la mejores vías multilargo que he escalado. Una vía de casi 250 mts, de los cuales más de la mitad está en un extraplomo no menor. Del conglomerado salen piedras que crean manijas de todo tipo, en ocasiones sobre secciones de hasta 35° de extraplomo, en que la continuidad y el físico son primordiales para poder seguir avanzando. Es una escalada muy agradable y expuesta a la vez. Las reuniones aéreas, generan una especie de vértigo, pues el mismo extraplomo de la vía te deja colgando, con cientos de mts a tus pies. Muy escalada, la huella de la vía es fácil de seguir, pero no se siente una vía cebada ni lavada a pesar de los múltiples ascensos.

Buitres leonados y uno que otro cuervo pasan por las paredes, a veces sobre, otras veces a la altura, otras por debajo de nosotros. Es un espectáculo digno de una escalada como la que alguna vez Leo me había contado. 100% recomendada.

Al medio día ya habíamos llegado al tope de la roca, y como si estuviera hablado, Julian, Ian, Patricia y Marta llegaban al unísono para la foto, unas pocas risotadas y bajar caminando por detrás.  A las 3 de la tarde ya de vuelta en las mochilas, Fito ladraba de contento, comer un poco, y volver. El sol aconsejaba buscar refugio y dejar la escalada para el próximo día. El cansancio aconsejaba algo similar.

Riglos es maravilloso. Tal vez una escuela algo olvidada para los latinos que viajan a Europa a escalar, pero que no se puede dejar de visitar si el multilargo te gusta.

La vía “Fiesta del Bíceps” y muchas otras del lugar deberían ser un obligado en tus futuros viajes. Te dejara más que sorprendido y seguro será la experiencia a contar cuando vuelvas de tu viaje. Una historia y escalada que jamás olvidaras.

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