2/2 Actitud, el arte de escalar – EL TAO DE LA BUDO-ESCALADA

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BOLT MUSHOTOKU BOOK

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LOS SENTIDOS Y EL ESPACIO TIEMPO

-La eternidad de las miradas; donde todo se pierde en un rechinar de pestañas, en un abrir y cerrar de ojos, un suspiro una razón… Un sentí-pensamiento.
Nada vale si no estás presente. Si no participas plenamente de la pequeña porción de tiempo que, a penas a un instante, se presenta constantemente, una y otra vez con la cruel excusa de retener algo que, bien sabes; no se puede atrapar.

-Si centras tu atención en el objetivo perderás de vista la realidad. Más si te limitas a esta última, no disfrutarás de la grandeza del universo.

-Haz tuyo cada momento y serás libre del eterno condicionamiento al que el infinito nos arrastra con su más vil artimaña… El tiempo.

 

EL INSTINTO Y LA RAZÓN

-Nuestros impulsos naturales, genéticamente codificados, a menudo nos resultan agresivos y producen temor, convirtiéndose en obstáculos. Es por esa razón que tratamos de cambiarlos, de ocultarlos, de negarlos. Llegados a este punto, rechazamos los más virtuosos regalos que nos hizo la mamá naturaleza; la fragilidad de sentirse vulnerable, que nos brinda la posibilidad de hacerse fuertes. Creamos nuestros propios límites a través de la ciega aceptación de los falsos patrones de conducta que, como factores autoimpuestos, cohíben nuestro verdadero y auténtico potencial.

-En nuestros tiempos la espontaneidad se ha visto oscurecida por una sombra muy quisquillosa y exclusivamente humana. La razón.

-Es la mente misma la que descarría al hombre. De la mente, no seáis inconscientes.

-Mushin; el pensamiento del no pensamiento, es libre, justo y espontáneo.

 

EL EGO

-Vacíate de forma, encuentra tu estado de equilibrio espontáneo, y contemplarás tu yo.

-Como el agua que no pretende reflejar la luna, esta no pretende ser reflejada.

-Refléjate sobre tu ego, limpio y cristalino. Mantenlo así para poder ver tus fallas, tus formas, carencias y virtudes.

-El Ego como herramienta de aprendizaje.

LOS FRANCESES 01

EL CAMINO DEL GUERRERO

Bud­o es más que la simple práctica frívola, vacía, y a menudo sin sentido de tal o cual actividad.

Budo es el arte de vivir por no morir.

-La esencia del combate reside en el arte de dirigirlo.

-La verdad última del combate es la ausencia de victoria.

-La búsqueda de la eficacia conduce a una forma de paradoja. Anhelando una mayor fuerza de acción, uno acude, sin saber, a la excesiva acumulación de tensión. A este respecto podría decirse que el propio cuerpo se convierte en una jaula blindada de la que resulta muy complicado liberarse.

-Si uno desea vencer al adversario de la forma más segura, no debe querer vencer. Hay que distanciarse de la victoria para poder obtenerla.

 

PODER

-Allá de donde brotan nuestros más oscuros e íntimos impulsos es donde uno debe hondear en busca del auténtico poder.

-Cuando tu cuerpo se agote, recurre a tu mente…
Cuando tu mente se agote, recurre a tu alma…
Cuando tu alma ya no dé más de sí… verás florecer la grandeza de tu espíritu.

-Si proyectas tu energía interior serás capaz de penetrar las piedras. Si concentras tu espíritu, nada es imposible.

-Lo que permite influir en el adversario no es un movimiento, falso o verdadero, sino el hecho de que uno vierta en dicho proceso todo el peso de su propia existencia.

 

 

ENERGÍA Y EFICIENCIA

-El ki precede a cualquier fenómeno vital.

-Se puede definir la vida, pero esta rechaza cualquier definición.

-Cuando uno adquiere el “Kokyu” se tiene la impresión de que las herramientas, las máquinas y los materiales hasta entonces indomables, se vuelven dóciles y obedecen a su mano sin oponer resistencia. Lo mismo ocurre con el propio cuerpo y el organismo humano.

 

ESENCIA

-Humildemente, la mejor actitud que se puede adoptar es esta: basándonos en nuestras verdaderas fuerza y capacidades, y en nuestras convicciones inquebrantables, nos mantenemos firmemente resueltos a no perder frente a ningún adversario o conflicto que se nos presente, por duro que este sea.

-No existe la coordinación, ni el refinamiento, ni la sutileza cuando uno está pensando en lo que hace. Liberándose de los objetivos concretos de tal o cual acción y sus posibles consecuencias, se podrá llegar a recorrer el camino de la forma más precisa. Haciendo uso espontáneo de todo el poder oculto bajo el velo de la conciencia humana.

*(Divagaciones filosóficas del autor sobre “la esencia del Budo”, recopiladas de diferentes fuentes y extraídas de su cuaderno de apuntes. Publicadas en el artículo –Actitud, el arte de escalar  “Budo-escalada”- (revista escalar julio 2016).

by Hippie

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